La Organización Mundial de la Salud (OMS) notificó dos eventos bajo vigilancia internacional: el primer caso humano confirmado de virus Shamonda en Francia y la expansión de la enfermedad por virus Bundibugyo, una forma de ébola, desde la República Democrática del Congo (RDC) hacia Kenia y Nigeria.
Los episodios no tienen relación entre sí y presentan riesgos distintos. En Francia, se trata de una infección humana única, todavía bajo investigación y sin otros casos detectados. En África central y oriental, la OMS describe transmisión sostenida de Bundibugyo en RDC y casos importados que han activado medidas de respuesta en países vecinos y de la región.
La agencia sanitaria pidió mantener una comunicación proporcional: la circulación animal de Shamonda en Europa está documentada, pero aún no permite calcular el riesgo para la población; en el caso de Bundibugyo, recomendó reforzar la detección temprana y la coordinación transfronteriza, sin imponer restricciones generales a los viajes ni al comercio.
Francia investiga una infección humana inédita
Francia notificó a la OMS el 20 de octubre el primer caso humano confirmado de virus Shamonda registrado en el mundo. El paciente era un hombre mayor e inmunodeprimido del este del país, sin antecedentes de viaje durante el año previo. Desarrolló encefalitis grave el 23 de septiembre y murió el 8 de octubre.
Las autoridades identificaron el virus mediante secuenciación metagenómica y pruebas RT-PCR. Las muestras recogidas tras su muerte presentaban una elevada carga viral y los análisis descartaron otros patógenos habituales de encefalitis. Hasta el 2 de noviembre, la OMS indicó que no se habían detectado casos humanos adicionales. Según el informe de la OMS, no se ha establecido la fuente ni la vía de contagio.
Shamonda es un ortobunyavirus asociado principalmente a animales. Su circulación se ha detectado en ganado y otros animales europeos desde el verano de 2026, incluida Francia. La hipótesis principal es una transmisión vinculada a mosquitos pequeños del género Culicoides, aunque la OMS subrayó que aún no existe evidencia de que esa sea la vía de infección en humanos.
Las investigaciones también revisan, entre otros aspectos, una posible exposición alimentaria y las transfusiones que recibió el paciente. Las pruebas realizadas a donantes asociados a los componentes sanguíneos transfundidos fueron negativas, por lo que la transmisión por esa vía parece improbable, aunque no está totalmente descartada.
Bundibugyo mantiene transmisión intensa en RDC
La situación de Bundibugyo es de otra escala. Al 20 de octubre, la OMS contabilizaba en RDC 9.704 casos confirmados y 4.687 muertes en 66 zonas sanitarias de ocho provincias, una letalidad bruta de 48,3%. La OMS considera que la transmisión sigue siendo sostenida y de alto nivel en el país.
Ituri concentraba la mayor carga acumulada, con 7.040 casos confirmados y 3.271 muertes. La entidad también advirtió dificultades en el seguimiento de contactos: de 30.130 personas bajo control en seis provincias, el 79,7% había sido localizado durante las 24 horas previas, por debajo del objetivo operativo de 95%.
La enfermedad por virus Bundibugyo es una forma grave de ébola. Puede pasar a las personas tras el contacto con fauna infectada y luego transmitirse entre humanos mediante contacto directo con sangre u otros fluidos corporales, o con materiales contaminados. No existen vacunas aprobadas ni tratamientos específicos para esta variante, de acuerdo con la actualización de la OMS sobre el brote.
Kenia y Nigeria activan respuesta ante casos importados
Kenia notificó su primer caso importado el 6 de octubre: un viajero procedente de RDC que había transitado por Uganda. El paciente murió el 5 de octubre tras ser aislado en Nairobi. Para el 20 de octubre, el país había confirmado nueve casos, incluida esa muerte; los otros ocho correspondían a contactos conocidos del caso inicial, entre familiares y trabajadores sanitarios.
La OMS señaló que no había evidencia de transmisión comunitaria más allá de ese conglomerado en Kenia. Las autoridades rastrearon y pusieron en cuarentena a 135 contactos, mientras mantenían controles reforzados sobre viajeros y capacidad de diagnóstico.
Nigeria confirmó el 20 de octubre un caso importado en Abuja, en un paciente que había llegado desde Uganda. El enfermo permanecía aislado y bajo atención médica, mientras las autoridades identificaban y vigilaban a 44 contactos. La investigación seguía abierta para reconstruir el itinerario y la posible exposición del paciente.
Qué recomienda la OMS
Para Bundibugyo, la OMS evaluó el riesgo como muy alto dentro de RDC, alto en los países que comparten frontera terrestre con ese país y bajo para el resto de África y el mundo, evaluación que estaba en revisión ante la evolución del brote. La recomendación vigente es reforzar la vigilancia, el diagnóstico, el rastreo de contactos, la prevención de infecciones y la preparación en puntos de entrada, sin limitar de forma general viajes o comercio.
En el caso de Shamonda, la prioridad es aclarar cómo se produjo la infección y determinar si existen otros casos. La OMS propone una respuesta de vigilancia coordinada entre salud humana, sanidad animal y estudios entomológicos, bajo el enfoque de Una Salud. Ese trabajo será clave para determinar si el caso francés de Shamonda representa un evento aislado o una señal de exposición humana más amplia.
