Uno de cada cuatro adolescentes de 11 a 17 años en el mundo no realizó al menos 60 minutos de actividad física moderada o vigorosa en ningún día de la semana previa, según nuevas estimaciones de la OMS. El dato equivale a unos 240 millones de jóvenes y vuelve a poner en primer plano la falta de oportunidades para que los adolescentes incorporen el movimiento a su vida cotidiana.
El informe global, publicado este 4 de noviembre y basado en datos de 2025, indica que los jóvenes reportaron actividad física suficiente en promedio solo 2,7 días por semana. Apenas el 14% señaló haber cumplido el umbral de 60 minutos los siete días.
La OMS define un día activo como aquel en que se acumulan al menos 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Esa medición puede incluir desplazamientos, actividad escolar, deporte y tiempo libre, no únicamente ejercicio organizado.
¿Qué muestran las nuevas estimaciones?
El análisis reunió 389 encuestas poblacionales realizadas en 140 países y territorios, con la participación de más de 3,2 millones de adolescentes. Los niveles globales de actividad física adolescente han cambiado muy poco desde 2010, de acuerdo con el reporte.
La brecha entre niñas y niños se mantiene: el 28% de las adolescentes dijo no haber tenido ningún día activo durante la semana anterior, frente al 22% de los varones. Solo el 11% de las niñas reportó actividad los siete días, en comparación con el 17% de los niños.
Las diferencias entre países también son amplias. En algunos, el porcentaje de adolescentes sin días activos fue de apenas 4%, mientras que en otros superó el 40%, según la Organización Mundial de la Salud.
Un desafío para América Latina y el resto del mundo
La actividad física de los adolescentes depende de condiciones que van más allá de decisiones individuales: la seguridad de calles y espacios públicos, las posibilidades de caminar o usar bicicleta, el entorno escolar, la asequibilidad y las normas sociales influyen en cuánto pueden moverse los jóvenes.
Para los países latinoamericanos, donde las desigualdades urbanas y el acceso desigual a infraestructura segura pueden condicionar las rutinas diarias, el llamado de la OMS apunta a políticas coordinadas entre salud, educación, transporte, urbanismo y deporte. La agencia plantea que la respuesta no debe recaer solo en exigir más esfuerzo a los jóvenes, sino en crear entornos seguros, accesibles y habituales para moverse y jugar.
La OMS recuerda que la actividad física en esta etapa contribuye a la salud física y mental y ayuda a prevenir enfermedades no transmisibles. Su ficha técnica precisa que el indicador corresponde al porcentaje de jóvenes que no reportó ningún día con al menos 60 minutos de actividad moderada a vigorosa durante los siete días previos.
La meta para 2030 sigue lejos
El reporte advierte que ningún país está encaminado a lograr la meta mundial de reducir en 15% la inactividad física para 2030. La OMS pide priorizar medidas que cierren la brecha de género y alcancen a los adolescentes con menos oportunidades de mantenerse activos.
Las estimaciones y la metodología del indicador están disponibles en el informe global de la OMS sobre tendencias de actividad física adolescente entre 2010 y 2025 y en su registro técnico de indicadores.
