El Gobierno de Abelardo De La Espriella enfrenta una nueva prueba de interlocución con el Congreso tras la salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior y la llegada de Alejandro Ordóñez a esa cartera. Legisladores de distintos sectores han pedido moderación y diálogo en una relación que vuelve a quedar bajo presión.
La sustitución se produjo en medio de la controversia por el trámite del Presupuesto General de la Nación para 2027. Aunque el Ejecutivo sostuvo que el proyecto no fue hundido ni rechazado, el error de procedimiento impedirá que entre en vigor como una ley aprobada por el Legislativo y obligará al Gobierno a expedirlo por decreto.
El cambio ocurre apenas dos meses y medio después del inicio de la administración De La Espriella. La cartera política llega a una nueva etapa con el desafío inmediato de recomponer canales de confianza con las bancadas.
Un mensaje de cautela desde el Capitolio
Según El País, congresistas de diversas corrientes lamentaron la salida de Lara y plantearon que la llegada de Ordóñez debe ir acompañada de disposición para conversar. El nuevo ministro asume una cartera clave: Interior es el puente del Ejecutivo con el Congreso para tramitar proyectos y sostener acuerdos legislativos.
La reacción parlamentaria no se limita al nombre del reemplazo. También refleja el impacto del episodio presupuestal en la coordinación política del Ejecutivo, luego de que el proceso legislativo tuviera un desenlace distinto al previsto por el Gobierno.
El Presupuesto 2027, en el centro del cambio
El Congreso había aprobado el Presupuesto General de la Nación para 2027 por $634,9 billones, de acuerdo con la Presidencia. Sin embargo, un error durante el trámite impedirá que el texto continúe como ley, por lo que el Ejecutivo deberá definirlo mediante decreto.
La salida de Lara se conoció mientras avanzaba la discusión legislativa y poco después de que las comisiones de Senado y Cámara aprobaran la llamada ley de sometimiento, una iniciativa prioritaria para la política del Gobierno frente a grupos armados, según el reporte de El País.
Ordóñez recibe una agenda legislativa activa y una señal clara de varios congresistas: el Gobierno necesitará diálogo para convertir sus prioridades en resultados dentro del Capitolio.
Qué queda por resolver
La primera tarea de Ordóñez será encauzar la relación con las bancadas después de una semana marcada por el trámite presupuestal y el relevo en Interior. En el corto plazo, el foco estará en la expedición del Presupuesto 2027 por decreto y en la continuidad de los proyectos que el Gobierno busca mover en el Congreso.
Para el Ejecutivo, el cambio de ministro no resuelve por sí solo las tensiones que dejó el trámite. La capacidad de Ordóñez para tender puentes definirá si el Gobierno recupera margen de negociación en una agenda legislativa que ya mostró sus dificultades.
