La captura de CO₂ en una fábrica de fertilizantes de Países Bajos tendrá su destino final bajo el lecho marino de Noruega. Yara inauguró el 7 de septiembre su nueva instalación en Sluiskil, diseñada para capturar y licuar hasta 800.000 toneladas anuales procedentes de la producción de amoníaco, según la Comisión Europea.
El proyecto conecta una actividad industrial neerlandesa con transporte marítimo y almacenamiento en Noruega. La apertura pone en marcha esa cadena transfronteriza, pero las cifras anunciadas expresan su capacidad y sus objetivos: no un balance de toneladas ya almacenadas.
Una fábrica prepara el gas para salir por mar
Sluiskil está en la provincia de Zelanda, en el sur de Países Bajos. La instalación busca reducir las emisiones de uno de los grandes centros europeos de producción de fertilizantes, informó Reuters al cubrir la inauguración.
La captura de CO₂ se integra en la actividad de la planta. Yara explica que la fabricación de amoníaco ya genera corrientes de dióxido de carbono de alta pureza y que el sector tiene experiencia en separarlo, licuarlo y manejarlo para distintos usos industriales.
La nueva infraestructura incluye equipos de licuefacción, depósitos y un sistema de carga de buques. La ficha del proyecto indica una capacidad de almacenamiento temporal de 15.000 toneladas en el recinto: una etapa previa al traslado, distinta del depósito permanente bajo el mar.
El almacenamiento en Noruega comienza después del viaje
Una vez preparado el gas, el recorrido continúa fuera de la fábrica. Los barcos lo llevarán a la terminal receptora de Northern Lights en Øygarden, en la costa noruega, de acuerdo con el Gobierno de Noruega.
El destino previsto está a 2.600 metros bajo el lecho marino de la plataforma continental noruega. Esa profundidad se mide desde el fondo del mar; el proyecto contempla almacenar el CO₂ en el subsuelo, no liberarlo en el agua.
Yara ha firmado un acuerdo de largo plazo con Northern Lights para el transporte y almacenamiento. El Gobierno noruego encuadra el enlace desde Sluiskil como la primera entrega internacional del programa Longship, su iniciativa de captura y almacenamiento de carbono a escala industrial.
La capacidad anunciada aún debe traducirse en resultados
La Comisión Europea prevé que el proyecto capture y almacene alrededor de 12 millones de toneladas en 15 años. Ese horizonte permite dimensionar la captura de CO₂ que se busca alcanzar; no acredita por sí solo el desempeño anual de la instalación.
La tecnología mantiene un debate sobre costos y alcance. Reuters señala que su desarrollo en Europa ha afrontado dudas sobre viabilidad comercial y críticas de quienes consideran que puede prolongar la producción de petróleo y gas mediante promesas de captura futura.
La infraestructura receptora también tiene planes de crecimiento. Según S&P Global, Northern Lights prevé ampliar su capacidad de almacenamiento de 1,5 a 5 millones de toneladas anuales en una segunda fase que incluye buques mayores desde 2028. Esa ampliación corresponde al sistema noruego y es distinta de la capacidad anunciada para la fábrica de Sluiskil.