Agosto de 2026 igualó el récord de calor global de julio de 2023, según el balance que Copernicus publicó este 10 de septiembre. La temperatura media del aire en superficie alcanzó 16,96 °C y se situó 1,65 °C por encima del nivel preindustrial estimado para ese mes. Fue el agosto más cálido de la serie ERA5, de acuerdo con el servicio climático europeo.
El dato devuelve la temperatura global mensual por encima de los 1,5 °C, algo que no ocurría desde noviembre de 2025. Esa medición describe un mes excepcional; por sí sola, no determina que se haya rebasado el objetivo de calentamiento a largo plazo del Acuerdo de París, una distinción que explica la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Por qué el récord de calor global se considera un empate
Julio de 2023 figura con 16,95 °C y agosto de 2026 con 16,96 °C. Aunque los valores redondeados parecen dar una ventaja al último mes, Copernicus los clasifica al mismo nivel. Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del organismo, explicó a Associated Press que la diferencia se encuentra dentro del margen de incertidumbre.
La comparación abarca todos los meses del calendario en ERA5, una serie que comienza en 1940. También Copernicus considera ambos meses empatados por lo estrecho de la diferencia.
El boletín técnico añade otra particularidad: agosto resultó 0,06 °C más cálido que julio de este mismo año. Eso es inusual en la temperatura global, cuyo máximo mensual suele llegar en julio. ERA5 solo registra otros cuatro años en los que agosto superó a julio: 1945, 1951, 1955 y 1985.
Qué cambia al medir el calor durante décadas
La escala de tiempo cambia el significado de los 1,5 °C. La OMM aclara que los niveles del Acuerdo de París se refieren al calentamiento sostenido durante un período prolongado, que habitualmente se evalúa en unos 20 años. Un valor mensual y ese indicador de largo plazo responden a mediciones diferentes.
Por eso, superar temporalmente ese nivel no permite declarar, solo con el dato de agosto, que el objetivo climático ha quedado fuera de alcance. La explicación de la OMM, publicada en mayo de 2026, señala que esos episodios temporales se vuelven más frecuentes a medida que el calentamiento de fondo se aproxima al umbral.
El propio balance de Copernicus ilustra la diferencia: mientras agosto quedó 1,65 °C sobre la referencia de 1850–1900, el promedio de septiembre de 2025 a agosto de 2026 fue de 1,48 °C. Ese período de doce meses tampoco equivale a una evaluación de dos décadas, pero muestra cómo cambia el resultado al ampliar la ventana de observación.
Los océanos añaden presión a la temperatura global
El récord de calor global coincidió con temperaturas marinas excepcionales. En ERA5, la superficie oceánica entre 60° sur y 60° norte promedió 21,07 °C en agosto y empató el máximo mensual de marzo de 2024. Copernicus advierte que algunas otras bases de datos no registraron ese mismo récord mensual.
El calentamiento asociado a los combustibles fósiles se combina con El Niño en el Pacífico ecuatorial, según el comunicado de Copernicus. La OMM describe El Niño como un patrón natural de variabilidad climática caracterizado por aguas superficiales más cálidas de lo habitual en el Pacífico ecuatorial central y oriental.
La previsión de la OMM del 31 de julio anticipaba que el fenómeno se fortalecería durante agosto–octubre. Esa evolución sigue siendo una previsión para el conjunto de la temporada: sus efectos dependen de la intensidad, la duración y la región, y pueden modificar las lluvias de manera diferente entre territorios.