La condena a Hashim Thaçi a 25 años de prisión vuelve a colocar en el centro del debate una guerra que definió el futuro de Kosovo y dejó cuentas pendientes. El Tribunal Especial para Kosovo resolvió este 16 de septiembre que el expresidente y tres antiguos dirigentes del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) son responsables de crímenes de guerra cometidos entre 1998 y 1999.
El fallo no convierte el proceso en un juicio sobre la independencia kosovar ni sobre todo el ELK, según subrayó la corte. Se concentra en la responsabilidad penal individual por detenciones arbitrarias, trato cruel, tortura y asesinatos de personas percibidas como opositoras o colaboradoras. Las defensas sostienen la inocencia de los acusados y aún pueden recurrir.
Un veredicto que rompe el silencio en La Haya
La sentencia impuso 25 años a Thaçi y a Jakup Krasniqi; 18 años a Kadri Veseli y 13 años a Rexhep Selimi. El tiempo que ya han pasado detenidos se descontará de las penas, informó el Tribunal Especial para Kosovo. Los cuatro fueron trasladados a sus instalaciones de La Haya en noviembre de 2020.
Los jueces declararon a los cuatro responsables de la detención arbitraria de 385 personas, trato cruel contra 49, tortura de 303 detenidos y el asesinato de 96 personas. La cifra describe los hechos que el tribunal dio por probados en esta causa; no es un balance total de los crímenes de guerra en Kosovo ni de todas las víctimas del conflicto.
La decisión separa dos planos que a menudo se confunden. El panel señaló que el caso no resolvía la legitimidad política del ELK ni su objetivo de independencia, sino la conducta de personas concretas. Associated Press reportó que el juez presidente también enfatizó esa delimitación durante la lectura de la sentencia.
La responsabilidad que atribuye el tribunal
Según el resumen judicial, los condenados contribuyeron de forma significativa a un propósito criminal común dirigido contra quienes eran considerados adversarios de los objetivos políticos y militares del ELK. Entre ellos había albanokosovares vinculados a otras fuerzas, personas señaladas por supuestos vínculos con autoridades serbias y miembros de minorías, incluidos romaníes y serbios.
La corte afirmó que, con excepciones limitadas, no encontró evidencia de que las víctimas hubieran participado en hostilidades, cometido delitos o representado un riesgo legítimo de seguridad. Muchas fueron descritas como colaboradoras o espías sobre la base de acusaciones sin sustento, de acuerdo con el resumen del fallo.
En el caso de Thaçi, el panel indicó que participó personalmente en la detención e interrogatorio de 13 parlamentarios y en la detención, traslado y asesinato de Behajdin Allaqi. También le atribuyó la difusión de información falsa sobre detenidos y víctimas, así como aportes a una política de impunidad. Ahí está el núcleo de la condena a Hashim Thaçi: su liderazgo no fue tratado como un dato político abstracto, sino como parte de hechos específicos probados en juicio.
Lo que quedó fuera de la condena y lo que sigue
Los jueces absolvieron a los cuatro acusados de seis cargos de crímenes de lesa humanidad. La razón no fue que negaran todos los hechos denunciados, sino que la acusación no logró demostrar más allá de duda razonable que se hubiera producido un ataque generalizado o sistemático contra la población civil, explica la corte.
Ese contraste es decisivo para leer el alcance de los crímenes de guerra en Kosovo que sí fueron establecidos. El tribunal encontró responsabilidad por cuatro tipos de crímenes de guerra, pero no confirmó el elemento contextual requerido para los seis cargos de lesa humanidad. Reuters informó que Thaçi había negado las acusaciones durante el proceso.
La sentencia puede ser apelada por las defensas y por la fiscalía. En Kosovo, la noticia provocó rechazo entre seguidores de los acusados y reacciones oficiales críticas, mientras familiares y sobrevivientes aguardan las siguientes etapas judiciales. El Tribunal Especial para Kosovo deja así un fallo de primera instancia que define responsabilidades individuales, pero no cierra todavía el expediente de la condena a Hashim Thaçi.
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