Los tipos de interés del BCE vuelven a subir por la presión de la energía. El Banco Central Europeo acordó este 10 de septiembre elevarlos en 25 puntos básicos —un cuarto de punto porcentual— y llevar la tasa de depósito al 2,5 %. Los nuevos niveles entrarán en vigor el 16 de septiembre, según su comunicado oficial.
La decisión llega después de que la inflación en la eurozona repuntara al 3,3 % interanual en agosto, frente al 2,9 % de julio. Es una estimación preliminar de Eurostat. El aumento de los precios energéticos contrasta con una moderación de la inflación que excluye energía y alimentos.
Qué cambia en los tipos de interés del BCE
La facilidad de depósito, que remunera el dinero que los bancos mantienen a un día en el banco central, quedará en el 2,5 %. Las operaciones principales de financiación pasarán al 2,65 % y la facilidad marginal de crédito, al 2,9 %. El BCE aplicará el mismo aumento de 25 puntos básicos a las tres tasas.
El componente energético de los precios al consumidor registró una subida interanual estimada del 14,3 % en agosto, después del 10,3 % de julio. Los servicios, en cambio, desaceleraron del 3,3 % al 3 %, de acuerdo con el desglose de Eurostat.
Al excluir energía, alimentos, alcohol y tabaco, la tasa bajó del 2,5 % al 2,4 %. Así, la inflación en la eurozona presenta dos movimientos simultáneos: un repunte del indicador general y una pequeña reducción de la medida que aparta esos componentes.
El riesgo está en que la energía se extienda a otros precios
La duración del encarecimiento también cuenta. En su análisis previo a la reunión, publicado el 3 de septiembre, CaixaBank Research señalaba dos riesgos: que unos costos energéticos elevados se trasladen al resto de bienes y servicios y que aumente de forma persistente la inflación que esperan empresas y consumidores.
La subida de los tipos de interés del BCE responde a ese peligro de propagación. En su declaración de hoy, la institución advierte que cuanto más tiempo permanezca cara la energía, mayor será la posibilidad de efectos indirectos sobre otros precios y salarios. Sin embargo, aclara que los salarios todavía no muestran una respuesta importante al choque energético.
El banco prevé que los mayores costos energéticos se transmitan gradualmente a la inflación de alimentos y a la subyacente. Su escenario sitúa la inflación general claramente por encima del objetivo durante la primera mitad de 2027 y cerca de la meta hacia finales de ese año. Son proyecciones sujetas a incertidumbre, no resultados confirmados.
Qué queda abierto después de septiembre
Antes de la decisión, los analistas ya discrepaban sobre el siguiente paso. El Independiente recogió el 9 de septiembre que Vanguard y Ebury contemplaban septiembre como el último aumento del ciclo, mientras Generali Investments consideraba posible un endurecimiento adicional. Esas eran valoraciones previas, no compromisos del banco central.
Para el promedio anual de la inflación, las nuevas proyecciones oficiales apuntan al 3 % en 2026, al 2,5 % en 2027 y al 2,1 % en 2028. Las estimaciones de los dos últimos años se revisaron al alza respecto de junio, mientras que la de 2026 permanece sin cambios.
El próximo movimiento de los tipos de interés del BCE dependerá de los datos: el Consejo de Gobierno no se compromete con una trayectoria y decidirá en cada reunión. En el calendario inmediato, las tasas anunciadas se aplicarán el 16 de septiembre y Eurostat prevé publicar los datos completos de inflación de agosto el día 17.