El archivo de Chandra guardaba señales que habían pasado inadvertidas: un equipo de astrónomos identificó 84 fuentes de rayos X inusuales en seis galaxias. La NASA difundió el hallazgo el 9 de septiembre, pero todavía no se sabe con certeza qué objetos producen esa emisión.
Chandra es un telescopio espacial de la NASA que observa el universo mediante rayos X, una radiación invisible para nuestros ojos. Sus instrumentos permiten estudiar entornos muy energéticos del cosmos y obtener imágenes que ayudan a comprender la estructura y la evolución del universo, según la descripción de la misión.
El estudio, publicado en Nature Astronomy, describe una clase denominada «hiperblanda» por la baja energía de sus rayos X. Las fuentes aparecen tanto en regiones donde nacen estrellas como en zonas con poblaciones estelares antiguas, según la información de la NASA.
Una búsqueda entre observaciones antiguas
El anuncio reciente no significa que todas las imágenes se hayan obtenido ahora. La ficha de M101, una de las galaxias estudiadas, reúne 25 observaciones realizadas entre marzo de 2000 y enero de 2005.
Ese conjunto suma 274 horas de observación. En M101 se localizaron siete de las fuentes de rayos X del estudio, de acuerdo con la ficha técnica de Chandra.
La imagen difundida de esa galaxia combina datos de rayos X del observatorio con luz óptica captada por Hubble. Los colores permiten representar distintas observaciones; los puntos señalados corresponden a las fuentes identificadas.
La señal aparecía al mirar otra energía
La pista estaba en qué imágenes mostraban cada objeto. Los investigadores encontraron fuentes visibles en las bandas de menor energía que desaparecían en las de energía superior. Ese contraste permitió reconocer su comportamiento peculiar en el archivo de Chandra.
El resumen del trabajo disponible en arXiv precisa que se detectan principalmente, o exclusivamente, por debajo de 0,3 kiloelectronvoltios. Las binarias de rayos X habituales emiten sobre todo por encima de ese umbral.
Sus modelos espectrales sugieren que buena parte de la energía sale como ultravioleta extremo. Esa emisión es una inferencia del análisis: no equivale a una observación directa de toda la radiación que producirían los objetos.
La detección deja abierta su identidad
El hidrógeno y el helio del espacio absorben con facilidad esa radiación ultravioleta. A ello se suma la dificultad de registrar rayos X de tan baja energía, explica la NASA.
Los autores proponen que las fuentes de rayos X podrían incluir distintas clases de sistemas binarios, con materia que cae sobre objetos compactos. La categoría observada no obliga a que todos tengan la misma naturaleza física.
La prepublicación ya circulaba desde febrero y fue revisada en julio de 2026. El anuncio de septiembre presenta el hallazgo, mientras la identificación de los sistemas que originan esas señales sigue pendiente.