La autopista norte de Bogotá volvió al centro del debate público tras una decisión que marca un punto de quiebre para uno de los proyectos viales más esperados de la capital. Sin embargo, el anuncio no despeja todas las dudas. Aunque la licencia ya está otorgada, las obras aún no arrancan.
En concreto, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) dio luz verde al proyecto Accesos Norte, Fase II, un paso que durante años pareció esquivo. Ahora bien, que la licencia exista no significa que las máquinas entren de inmediato. El inicio real de las obras de la autopista norte depende de una etapa menos visible, pero decisiva: los tiempos legales.
Así, la pregunta ya no es si el proyecto va, sino cuándo empezará realmente.
Otra obra que alivianará los viajes entre Bogotá y Chía será el Troncal de los Andes, que esta próximo a reanudar su avance.
La licencia ya está, pero no es el final
Para entender el momento actual, hay que mirar con lupa el alcance de la decisión. La ANLA otorgó la licencia ambiental tras un proceso de evaluación técnica que incluyó estudios sobre impacto hídrico, ecosistémico y social en el área de influencia del proyecto. En la práctica, esto habilita a la concesionaria Ruta Bogotá Norte S.A.S. para ejecutar la ampliación del corredor vial entre las calles 191 y 245.
No obstante, el acto administrativo se encuentra en proceso de notificación a las partes interesadas. Este detalle, que suele pasar desapercibido, es clave: aunque la licencia fue expedida, todavía no está en firme desde el punto de vista jurídico.
Dicho de otro modo, el aval existe, pero aún no es definitivo. Por eso, pese al anuncio oficial, las obras no pueden comenzar de inmediato.
El reloj legal: recursos y plazos
Llegados a este punto, el proceso entra en su fase más sensible. Una vez notificada la decisión, se abre un periodo en el que cualquier ciudadano o actor interesado puede interponer recursos de reposición. Este plazo es de diez días hábiles, contados a partir de la notificación formal.
Si se presentan recursos, la ANLA dispone de hasta sesenta días hábiles para analizarlos y responder. Mientras ese trámite esté en curso, la licencia no queda en firme y, en consecuencia, las obras de la autopista norte no pueden iniciar.
Ahí está, precisamente, el cuello de botella actual. Todo depende de si se presentan recursos y de cuánto tiempo tome resolverlos.
¿Entonces cuándo empezarían las obras?
Con ese escenario sobre la mesa, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, trazó un horizonte más concreto. Según explicó, si los tiempos legales se cumplen sin contratiempos, la licencia ambiental quedaría en firme en aproximadamente dos meses y medio.
Superado ese punto, las obras podrían comenzar prácticamente de inmediato. De acuerdo con el mandatario, el arranque se daría desde el sector de la calle 191, uno de los puntos más críticos de la autopista norte en términos de congestión.
En ese sentido, el inicio real del proyecto no se mide en semanas, sino en un corto plazo administrativo, siempre que no haya nuevas dilaciones.
Una obra larga y con tráfico pesado
Ahora bien, que las obras de la autopista norte estén cerca de arrancar no significa que sus efectos se vean rápido. El proyecto tiene un plazo estimado no menor a 36 meses, debido a la complejidad de intervenir un corredor que concentra un alto volumen de tráfico diario.
Durante ese tiempo, los usuarios enfrentarán afectaciones en la movilidad en un tramo que no cuenta con pares viales eficientes. A esto se suma que la carrera Séptima, una de las posibles alternativas, también está prevista para futuras intervenciones.
En el fondo, el desafío no será solo cumplir los plazos. Más bien, el reto estará en ejecutar las obras sin repetir los errores históricos de la vía, construida sobre zonas de humedal que han provocado inundaciones y colapsos parciales en temporadas de lluvia. El inicio está cada vez más cerca, pero el verdadero desafío apenas comienza.