El Gobierno de Abelardo de la Espriella elevó el tono en la víspera de las protestas convocadas para este miércoles 14 de octubre: el presidente aseguró que el derecho a la manifestación será respetado, pero insistió en que no aceptará bloqueos durante la jornada de movilización.
El mensaje llega cuando sindicatos, organizaciones sociales e indígenas preparan marchas en distintas ciudades. La discusión ya no gira solo alrededor de cuánta gente saldrá a las calles, sino de las reglas con las que el Ejecutivo busca responder a una de sus primeras grandes jornadas de presión social.
El mensaje presidencial antes de las marchas
De la Espriella sostuvo que el derecho a protestar no depende de estar de acuerdo con el presidente ni con las decisiones de su administración. Al mismo tiempo, ha advertido que su Gobierno no permitirá que las manifestaciones deriven en cierres de vías.
Según el balance publicado este 13 de octubre por La Silla Vacía, el mandatario también señaló al petrismo de impulsar un paro para “causar el caos”, una afirmación que se produce en medio de la convocatoria de sectores opositores y organizaciones sociales.
Qué está en juego el 14 de octubre
La movilización será una prueba temprana para la relación entre el Gobierno y los sectores que cuestionan sus decisiones. En los últimos días, el Ejecutivo ha reforzado su posición sobre el manejo de las protestas y ha planteado límites frente a los bloqueos.
La diferencia es relevante: mientras la protesta pacífica cuenta con protección constitucional, los cierres de corredores viales pueden afectar el transporte, el abastecimiento y el acceso a servicios en las ciudades y regiones donde ocurran. Por eso, el Gobierno ha puesto el foco en preservar la circulación durante las marchas.
Para los convocantes, la jornada reunirá reclamos de sectores sindicales, sociales e indígenas. Para el Ejecutivo, el desafío será aplicar su postura sin desconocer las garantías de quienes decidan salir a manifestarse. Ese equilibrio marcará el desarrollo de la jornada.
