El G7 anunció este viernes 2 de octubre una liberación coordinada de 100 millones de barriles de petróleo y productos refinados, con un despliegue inicial de diésel, en respuesta a la escalada de los precios energéticos en Estados Unidos. La medida sitúa el abastecimiento de combustible en el centro de la agenda económica y política de las principales democracias industrializadas.
Según la información difundida por Associated Press, el compromiso prevé comenzar de inmediato con una liberación sustancial de diésel durante los próximos 20 días y distribuir el resto del volumen en un periodo de cuatro meses. El plan fue anunciado cuando el mercado estadounidense registra niveles récord para ese combustible.
¿Qué acordó el G7 y cuándo entrará en vigor?
Los países del G7 plantearon sacar al mercado 100 millones de barriles de crudo y combustibles. El componente más inmediato será el diésel: la agencia AP reportó que los gobiernos prevén una primera entrega relevante dentro de 20 días, mientras que el remanente se liberaría gradualmente durante cuatro meses.
La prioridad declarada es aumentar con rapidez la disponibilidad de diésel, un insumo esencial para el transporte de mercancías, la industria y parte de la actividad agrícola.
La presión interna en Estados Unidos
Desde una perspectiva exterior, la decisión muestra cómo la evolución de los precios estadounidenses puede activar coordinación entre socios del G7. El presidente Donald Trump afirmó que la liberación de diésel se ejecutaría de forma inmediata, en línea con el anuncio colectivo, de acuerdo con AP.
El anuncio se produce antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. AP señaló que el Gobierno enfrenta presión para responder al encarecimiento de la energía, en un contexto marcado por la guerra con Irán y las disputas comerciales impulsadas por Washington.
La liberación no equivale a una reducción garantizada de los precios: su efecto dependerá del volumen que llegue al mercado, la demanda y la evolución del conflicto en Oriente Medio.
Qué falta por conocer
El anuncio confirma el volumen total y el calendario general, pero la información disponible no precisa cómo se repartirá la contribución de cada país del G7 ni qué cantidades específicas corresponderán a crudo, diésel u otros productos refinados. Esos detalles serán determinantes para evaluar el alcance real de la operación sobre la oferta.
Para los socios de Estados Unidos, el movimiento también transmite una señal política: el G7 busca responder de forma coordinada a una crisis de precios con repercusiones internas en la mayor economía del bloque. La prueba será si esa coordinación logra aliviar el costo del combustible sin agotar una herramienta diseñada para escenarios de tensión energética.
