El consulado británico en Jerusalén afronta una orden israelí de cierre en un plazo de 30 días, según informó AP este 9 de septiembre, citando a un funcionario israelí. La medida responde a las restricciones comerciales que Londres anunció contra los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada. El anuncio abre un conflicto que afecta a una sede encargada de las relaciones británicas con Palestina.
La orden se anunció el martes 8 de septiembre. Un funcionario indicó a AP que el plazo empezó ese día; la agencia señaló que el consulado no respondió de inmediato a su consulta. Se trata de un cierre previsto, no de la confirmación de que la sede haya dejado de funcionar.
Las sanciones a los asentamientos desencadenan la respuesta
El Gobierno británico anunció restricciones a las importaciones de bienes de los asentamientos y a los servicios que empresas les prestan, entre ellos financiación y construcción. Su aplicación puede tardar hasta nueve meses, de acuerdo con AP. Ese calendario es distinto del plazo comunicado para el consulado.
El ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, condenó la decisión británica y anunció otras medidas, como poner fin a la participación del Reino Unido en la formación de fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. Su homólogo británico, Ed Miliband, defendió las sanciones pese a la respuesta israelí, según la misma agencia.
La disputa comercial alcanza así a la presencia diplomática sobre el terreno. El consulado británico en Jerusalén mantiene funciones que el Gobierno del Reino Unido describe en su página oficial: representa a Londres en Jerusalén, Cisjordania y Gaza, y trabaja en asuntos políticos, comerciales, de seguridad y económicos con Palestina.
Una sede con tareas diplomáticas y consulares
El consulado británico en Jerusalén también presta asistencia a ciudadanos británicos en esos territorios. Su página oficial incluye ayuda en emergencias y trámites para obtener documentos de viaje de urgencia. La orden afecta, por tanto, a una oficina con responsabilidades tanto de representación política como de atención a personas.
La ubicación tiene además un significado diplomático explícito. En esa misma fuente oficial, Londres señala que considera Jerusalén Oriental territorio bajo ocupación israelí y que mantiene pendiente el reconocimiento de soberanía sobre Jerusalén hasta la determinación final de su estatus.
Miliband sostuvo que cerrar la sede perjudicaría al pueblo palestino, según las declaraciones recogidas por The Times of Israel. A la vez, afirmó que continuarían las relaciones de inteligencia y seguridad con Israel. Sus palabras sitúan la controversia consular dentro de una relación bilateral que conserva otros canales.
Los compromisos internacionales tienen distintos alcances
Las sanciones a los asentamientos también tienen un calendario internacional desigual. La declaración conjunta del 8 de septiembre, suscrita por doce países, incluye la intención de introducir restricciones nacionales o respaldar medidas europeas, así como la posibilidad de seguir estudiándolas conforme a los procedimientos de cada país.
El documento expresa preocupación por la expansión de los asentamientos y la violencia de colonos, y vincula las posibles medidas a la preservación de una solución de dos Estados. Su redacción no equivale a una prohibición comercial idéntica que ya esté en vigor en todos los países firmantes.
En el caso del consulado británico en Jerusalén, la información disponible establece una orden y un plazo anunciado. Las fuentes consultadas no detallan un mecanismo alternativo para sus servicios ni confirman una fecha de interrupción de la atención al público.