El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, prometió cooperación con Japón en la investigación abierta tras la muerte de una mujer japonesa en Okinawa y la detención de un marine estadounidense. El contacto diplomático del 10 de octubre constituye una nueva respuesta de Washington a un caso que ha generado protestas y ha vuelto a situar la presencia militar de EE. UU. en Okinawa bajo escrutinio.
Según informó el Departamento de Estado y recogió Reuters, Rubio habló por teléfono con el ministro japonés de Asuntos Exteriores, Motegi Toshimitsu. Durante la conversación transmitió sus condolencias por la muerte de una ciudadana japonesa y aseguró que Estados Unidos se comunicará y cooperará plenamente con el Gobierno japonés y las autoridades locales.
Qué se sabe del caso
La Policía japonesa arrestó el 4 de octubre a Devin Jacob Ballard, destinado en la Base Aérea del Cuerpo de Marines de Futenma, bajo sospecha de robo y homicidio de Anna Yagi, de 39 años, en un hotel de Naha, capital de Okinawa. Ballard ha negado las acusaciones, de acuerdo con el reporte de Reuters.
La promesa de cooperación de Rubio se refiere a una investigación en curso: las autoridades no han informado de una resolución judicial ni de cargos definitivos.
El caso ya había llevado al mando estadounidense a imponer durante un mes un toque de queda para su personal en Okinawa y una prohibición de consumo de alcohol, junto con capacitación obligatoria sobre disciplina y conducta, según Reuters.
Por qué el asunto trasciende el proceso penal
Okinawa alberga la mayor parte de los aproximadamente 18.000 marines estadounidenses desplegados en Japón. Por eso, la investigación sobre el marine estadounidense tiene una dimensión bilateral: Tokio exige esclarecimiento en su jurisdicción, mientras Washington ha comunicado que colaborará con las autoridades japonesas.
La conversación entre Rubio y Motegi coloca el caso en la agenda diplomática de ambos gobiernos, además del procedimiento que se sigue en Okinawa.
Desde una perspectiva exterior, el anuncio busca responder a una preocupación recurrente en Japón: cómo se aplican la cooperación judicial y las medidas disciplinarias estadounidenses cuando un integrante de sus fuerzas es investigado por un delito grave en Okinawa. Reuters señaló que el hecho provocó protestas locales.
Qué permanece pendiente
La investigación continúa y no se han divulgado conclusiones oficiales sobre la responsabilidad penal del marine estadounidense. Tampoco se detallaron públicamente nuevas medidas acordadas por Rubio y Motegi más allá del compromiso de comunicación y cooperación de Estados Unidos con Japón.
El próximo dato clave será el avance que comuniquen las autoridades japonesas sobre el expediente abierto en Okinawa.
