La nueva tarifa comenzó a regir el 23 de enero
El transporte de petróleo colombiano a través de territorio ecuatoriano se encareció de forma abrupta desde el pasado 23 de enero. El Gobierno de Ecuador oficializó un aumento superior al 900 % en la tarifa que deben pagar los operadores extranjeros por usar el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), un mecanismo utilizado históricamente para movilizar petróleo hacia el puerto de Esmeraldas.
La medida eleva el costo de transporte desde valores cercanos a los 3 dólares hasta más de 30 dólares por barril, un ajuste que impacta directamente a la operación petrolera colombiana, especialmente en el sur del país. El anuncio se produjo en un contexto de recientes fricciones comerciales y energéticas entre ambos gobiernos.
Más allá del cambio tarifario, la decisión introduce un nuevo factor de presión sobre la cadena petrolera regional, justo cuando el sector enfrenta un escenario internacional marcado por precios más bajos del petróleo.
Un ajuste que cambia las reglas del oleoducto
Según confirmó el Ejecutivo ecuatoriano, el incremento aplica a los usuarios extranjeros que transportan petróleo por el SOTE, un sistema operado en su totalidad por Petroecuador. La tarifa comenzó a regir el viernes 23 de enero, sin un periodo de transición previo.
La ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, explicó que el país cuenta con dos sistemas de transporte: el SOTE, de gestión estatal, y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), operado por una empresa privada. En ese marco, señaló que el servicio prestado a operadores extranjeros debía ser revisado bajo nuevas condiciones.
De acuerdo con las autoridades ecuatorianas, el ajuste responde a una revisión de las tarifas aplicadas al uso del oleoducto, en un escenario en el que Ecuador también enfrenta presiones externas en materia energética y comercial.
La respuesta de Colombia y el impacto regional
El Gobierno de Colombia reaccionó con un rechazo frontal a la medida, calificándola de unilateral y desproporcionada. El Ministerio de Minas y Energía advirtió que el aumento no responde a criterios técnicos ni económicos y pone en riesgo la viabilidad de la producción petrolera en el sur del país.
Según la cartera, el mayor impacto se concentraría en el departamento del Putumayo, donde operan pequeños y medianos productores que dependen del transporte de petróleo por el oleoducto ecuatoriano para mantener su actividad. El encarecimiento del servicio podría traducirse en cierres operativos, suspensión de producción y afectaciones al empleo.
El ministro Edwin Palma afirmó que la decisión vulnera compromisos previamente adquiridos entre ambos países y afecta de manera directa a los productores más pequeños, en una región con alta sensibilidad social y económica.
Petróleo colombiano, energía y un trasfondo comercial
El incremento de la tarifa del oleoducto se produce después de que Colombia suspendiera la venta de energía eléctrica a Ecuador, una medida que representaba cerca del 10% del suministro energético del país vecino. Esta decisión, a su vez, fue adoptada tras el anuncio de un arancel del 30% a productos colombianos.
El transporte de petróleo colombiano se convirtió en un nuevo punto de fricción dentro de una relación bilateral atravesada por decisiones comerciales y energéticas de alto impacto. Desde Bogotá, se recordó que existe un Acuerdo Binacional para facilitar el transporte y exportación de hidrocarburos, vigente desde 2011.
Pese al cruce de decisiones, el Gobierno colombiano reiteró su disposición al diálogo y a la búsqueda de una salida diplomática que permita restablecer condiciones de previsibilidad y no discriminación en el transporte de petróleo por territorio ecuatoriano.