EE.UU. deja de usar tecnología de Anthropic por orden de Trump
La decisión de Trump de romper con Anthropic marca un punto de quiebre en la relación entre el gobierno federal y las compañías de inteligencia artificial que colaboran con el aparato de seguridad nacional. El mandatario anunció que todas las agencias deberán cesar inmediatamente el uso de la tecnología de Anthropic, en medio de un choque abierto con el Departamento de guerra.
El conflicto estalló tras desacuerdos sobre los límites en el uso militar de modelos de IA. Trump acusó a Anthropic de intentar imponer sus términos de servicio por encima de la Constitución y de interferir en decisiones estratégicas vinculadas a la defensa nacional.
La orden contempla un período de transición de seis meses para aquellas dependencias que actualmente utilizan productos de la empresa en distintos niveles operativos. Sin embargo, el mensaje político fue inmediato: la administración no volverá a hacer negocios con la compañía mientras mantenga las restricciones cuestionadas.
El origen del choque
En su publicación oficial, Trump calificó a Anthropic como una empresa de “radical left” y aseguró que su postura pone en riesgo vidas estadounidenses y la seguridad nacional. El presidente sostuvo que las decisiones sobre cómo se libran las guerras corresponden exclusivamente al comandante en jefe y a los líderes militares designados.
Por su parte, el director ejecutivo de Anthropic defendió el compromiso de la compañía con la seguridad de Estados Unidos y detalló que sus modelos han sido desplegados en redes clasificadas, laboratorios nacionales y múltiples áreas críticas del Departamento de guerra.
Sin embargo, el punto de fricción no radica en el uso general de la tecnología, sino en dos escenarios específicos que la empresa se niega a habilitar.
Las dos líneas rojas de Anthropic
Anthropic explicó que no permitirá que sus sistemas sean utilizados para vigilancia doméstica masiva. Aunque respalda operaciones de inteligencia extranjera y contrainteligencia dentro del marco legal, la empresa considera que el uso de IA para monitoreo masivo interno amenaza valores democráticos fundamentales.
Además, la compañía rechaza la implementación de armas totalmente autónomas operadas por sistemas de IA sin intervención humana directa. Según su postura, la tecnología actual no ofrece garantías suficientes de fiabilidad para asumir decisiones letales sin supervisión humana.
En su comunicado, la empresa afirmó que estas salvaguardas nunca habían sido un obstáculo para la adopción de sus modelos dentro de las fuerzas armadas, pero que el Departamento de guerra ahora exige acceso para “cualquier uso legal” y la eliminación de esos límites.
Amenazas cruzadas y ruptura institucional
Anthropic sostuvo que recibió advertencias sobre una posible exclusión de sistemas gubernamentales, una eventual designación como riesgo para la cadena de suministro y hasta la invocación de la Ley de Producción de Defensa para obligar a retirar las salvaguardas.
Trump respondió con una directiva tajante: todas las agencias federales deberán cesar el uso de la tecnología de Anthropic de inmediato, con una eliminación progresiva en seis meses para el Departamento de guerra y otras dependencias críticas.
En ese punto queda claro el alcance real de la medida: no se trata solo de un desacuerdo contractual, sino de una ruptura política que redefine el vínculo entre el gobierno y una de las principales compañías de IA del país.
Un debate más amplio sobre IA y poder militar
La confrontación expone una tensión creciente entre el desarrollo acelerado de inteligencia artificial y los límites éticos en su aplicación militar. Mientras la administración exige plena disponibilidad tecnológica para cualquier uso permitido por ley, la empresa defiende la necesidad de mantener ciertos controles.
Anthropic afirmó que continuará dispuesta a facilitar una transición ordenada si el Departamento de guerra decide sustituir sus sistemas por los de otro proveedor. Trump, en cambio, dejó abierta la puerta a consecuencias civiles y penales si la empresa no coopera durante el proceso.
Con información de Truth Social y Anthropic