La protesta contra el retiro de obras del Museo Nacional terminó en enfrentamientos entre un grupo de encapuchados y uniformados de la UNDMO en Bogotá. La jornada, realizada el sábado 17 de octubre, dejó bloqueos sobre la carrera Séptima, a la altura de la calle 34.
El plantón reunió a más de 500 personas, según reportes de prensa que citaron información de la Secretaría de Gobierno de Bogotá. La movilización reclamaba por la salida de afiches, fotografías y otros objetos vinculados con movimientos feministas y LGBTIQ+, víctimas de la violencia política y el Acuerdo de Paz de 2016.
Del plantón a la intervención policial
La concentración comenzó de forma pacífica frente al Museo Nacional, con la participación de colectivos sociales, feministas y organizaciones LGBTIQ+. Sin embargo, tras varias horas de bloqueo, se registraron choques con la Unidad Nacional Antidisturbios.
De acuerdo con Caracol Radio, hubo despliegue de tanquetas y uso de gases durante la intervención. El Heraldo reportó que la mayoría de los asistentes se dispersó, mientras algunas personas con el rostro cubierto permanecieron en la zona y lanzaron objetos contra el dispositivo policial.
El episodio lleva el debate por las piezas retiradas fuera de las salas del Museo Nacional y lo instala también en el manejo de la protesta social en el centro de Bogotá.
La decisión que originó la movilización
La protesta surgió después de que fueran retiradas al menos 30 piezas de tres salas del Museo Nacional. Los asistentes cuestionaron la medida al considerar que afecta representaciones de memoria histórica y de sectores sociales que han documentado violencias y luchas por derechos en Colombia.
En medio de la manifestación, algunos participantes buscaron intervenir el espacio público con reproducciones de las obras. Según los reportes, no las instalaron dentro del museo por tratarse de un inmueble patrimonial y por la presencia de la UNDMO en el lugar.
Los hechos ocurren días después de que la Policía retomara el nombre Esmad para sus escuadrones operativos, aunque la unidad que intervino en esta jornada fue identificada como Unidad Nacional Antidisturbios. La protesta dejó, así, un nuevo foco de tensión entre el reclamo cultural y la respuesta estatal ante bloqueos y alteraciones del orden público.
