Max Verstappen volvió a poner a Red Bull en el centro de la conversación competitiva. El neerlandés ganó este 4 de octubre el Gran Premio de Baréin disputado en el circuito de Sepang, Malasia, y entregó a su equipo su primera victoria de la temporada 2026. No fue un triunfo lineal: hubo una salida condicionada por la lluvia, cambios de adherencia y un Safety Car al final que obligó a administrar tanto la estrategia como la diferencia en pista.
La victoria, confirmada por la FIA, tuvo dos efectos inmediatos. Por un lado, Kimi Antonelli terminó segundo con Mercedes y amplió su ventaja en el campeonato frente a George Russell, que abandonó en las vueltas finales. Por otro, Verstappen transformó el buen ritmo que había mostrado durante el fin de semana en una referencia concreta para Red Bull, después de una campaña en la que el equipo todavía no había celebrado.
¿Qué cambia para Red Bull?
El resultado no elimina de golpe las dudas sobre la consistencia del monoplaza en escenarios distintos, pero sí deja una señal importante: Red Bull pudo ser competitivo desde el viernes, convertir esa velocidad en pole y sostener la ejecución bajo condiciones variables. Verstappen había liderado la primera práctica, mientras Charles Leclerc fue el más rápido en la segunda y Antonelli comandó la última sesión. Esa alternancia reflejaba una pista sensible a la temperatura, los neumáticos y la amenaza de lluvia.
En clasificación, Verstappen registró la pole con una diferencia de 0,298 segundos sobre Lewis Hamilton, según el reporte oficial de la FIA. Esa ventaja no era definitiva para la carrera, pero le dio un activo decisivo: en una jornada con cambios de condiciones, partir delante redujo su exposición al tráfico y le permitió controlar mejor los momentos de reinicio.
El contexto también importa. La Fórmula 1 regresó a Sepang por primera vez desde 2017 y los equipos tuvieron que adaptarse a un trazado de 5,5 kilómetros, calor, humedad y lluvia potencial. En la primera práctica, la FIA reseñó que varios pilotos ensayaron con compuestos diferentes desde el inicio, una muestra de que la lectura de los neumáticos sería central. En la segunda sesión, la previsión de precipitaciones llevó a los equipos a salir temprano a recoger datos, como explicó el informe de entrenamientos.
Antonelli capitaliza y Russell pierde terreno
Mercedes sale de Malasia con una lectura dividida. Antonelli fue segundo, a 2,307 segundos de Verstappen, y consolidó puntos valiosos para ampliar su margen sobre Russell. Pero el abandono de Russell en la recta principal, cuando su coche se detuvo cerca del cierre, impidió que el equipo convirtiera el ritmo de ambos autos en un resultado conjunto.
Para Antonelli, el podio tiene un valor que va más allá de la posición: en un fin de semana inestable, evitó errores costosos y se sostuvo cerca del ganador. Para Russell, en cambio, el episodio abre una exigencia de recuperación, porque la ventaja de su compañero se estiró precisamente en una carrera donde Mercedes había mostrado velocidad a una vuelta. Antonelli había sido el más rápido de la práctica final, con Verstappen a 0,278 segundos, de acuerdo con la FIA.
Una carrera con valor político y deportivo
El Gran Premio de Baréin se corrió excepcionalmente en Sepang entre el 2 y el 4 de octubre, tras el acuerdo anunciado en julio entre la FIA y Formula One Management para llevar la prueba a Malasia. La entidad explicó que la decisión preservaba la presencia de Baréin en el calendario y suponía el retorno de la categoría al circuito malasio. Ese marco hizo que la carrera tuviera, además de su peso deportivo, una carga especial para una plaza que recuperó la Fórmula 1 después de nueve años.
La proyección inmediata es prudente: Red Bull aún deberá demostrar que este rendimiento puede repetirse cuando el campeonato cambie de circuito y condiciones. Pero Sepang deja una conclusión verificable. Verstappen tuvo velocidad el viernes, confirmó su posición el sábado y gestionó el domingo. En una temporada que parecía tomar una dirección clara con Mercedes, ese encadenamiento vuelve a introducir a Red Bull en la discusión.
