El Tribunal Administrativo de Putumayo mantuvo la suspensión provisional del plan piloto de aspersión aérea de cultivos con glufosinato. La decisión deja sin avance, por ahora, una estrategia que volvía a poner sobre la mesa el uso de herbicidas en la lucha contra los cultivos ilícitos.
El tribunal consideró que no existe certeza suficiente sobre el impacto del glufosinato en el ecosistema y que esa falta de claridad justifica conservar la medida preventiva. La información fue reportada este jueves por La Silla Vacía.
La falta de certeza sobre los efectos del herbicida en el ecosistema fue el elemento central para mantener la medida cautelar.
La duda ambiental mantiene detenido el piloto
La determinación judicial no resuelve de fondo la discusión sobre la aspersión, pero sí mantiene vigente el freno mientras persistan los cuestionamientos examinados por el despacho. En términos prácticos, el piloto no puede continuar bajo las condiciones que llevaron a la suspensión provisional.
En otras palabras, la medida sigue intacta: mientras no haya una base técnica y ambiental más sólida sobre el uso del glufosinato, el proyecto no puede reactivarse. El caso vuelve a situar a Putumayo en el centro de un debate que combina control territorial, erradicación de cultivos ilícitos y protección ambiental.
Qué está en juego en Putumayo
La discusión no se limita al producto que se pretendía utilizar. También pone bajo examen las condiciones técnicas y ambientales con las que el Estado busca implementar intervenciones aéreas en zonas rurales. El Tribunal Administrativo de Putumayo optó por mantener la cautela ante la incertidumbre planteada sobre el herbicida.
La decisión llega cuando el Gobierno impulsa nuevas herramientas frente a las economías ilegales, pero establece un límite concreto: cualquier avance del piloto deberá superar las dudas ambientales que sustentaron la suspensión. Por ahora, la aspersión aérea con glufosinato continúa detenida.
