La advertencia lanzada por el presidente Gustavo Petro sobre un posible “golpe económico” no se materializó. La Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener inalterada la tasa de interés de política monetaria en 9,25%, una decisión que contradice de forma directa el escenario planteado previamente por el mandatario.
El anuncio se produce en un contexto de debate público intenso sobre el rumbo de la economía colombiana, luego de que Petro señalara que desde la oposición se buscaría elevar la tasa de interés real para frenar el crecimiento económico. Sin embargo, la decisión del banco central marcó un punto de contraste claro entre el discurso político y la evaluación técnica.
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La determinación de la autoridad monetaria estuvo respaldada por un análisis detallado de la inflación, el crecimiento económico y los riesgos fiscales, elementos que explican por qué la tasa de interés no fue modificada en esta oportunidad.
La decisión del Banco de la República sobre la tasa de interés
La Junta Directiva del Banco de la República resolvió por mayoría mantener la tasa de interés en 9,25%, ratificando una postura cautelosa de la política monetaria. Según explicó la entidad, la decisión reconoce los riesgos existentes sobre la convergencia de la inflación hacia la meta, así como la evolución de las expectativas inflacionarias.
El banco central destacó que, aunque la inflación total descendió del 5,5% en octubre al 5,3% en noviembre, su nivel sigue siendo superior al observado a finales de 2024. En paralelo, la inflación básica, que excluye alimentos y regulados, se ubicó en 4,9%, por debajo del 5,2% registrado al cierre del año anterior.
En este escenario, la autoridad monetaria optó por mantener sin cambios la tasa de interés, priorizando la estabilidad macroeconómica y evitando decisiones apresuradas que pudieran afectar la credibilidad de la política monetaria.
Crecimiento económico y señales mixtas
La decisión también tuvo en cuenta el comportamiento reciente de la actividad económica. El Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anual del 3,4% en el tercer trimestre, en su serie desestacionalizada, superando los pronósticos del equipo técnico del propio Banco de la República.
Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por la demanda interna, con una expansión del consumo total del 5,6%, un dato que refleja un dinamismo mayor al previsto. No obstante, el banco central advirtió que este desempeño positivo convive con desequilibrios que deben ser monitoreados.
Entre ellos se encuentra el aumento del déficit de la cuenta corriente, que alcanzó el 2,4% del PIB en el tercer trimestre, por encima del nivel observado en el mismo periodo de 2024, en un contexto de mayor demanda interna y déficit en la balanza comercial de bienes.
Riesgos fiscales y contexto internacional
El Banco de la República también señaló riesgos en el frente fiscal, especialmente tras la no aprobación de la Ley de Financiamiento, lo que obliga al Gobierno Nacional a adoptar medidas para equilibrar el Presupuesto General de la Nación de 2026.
En el plano externo, la entidad destacó que las condiciones financieras internacionales siguen siendo holgadas, luego de la tercera reducción consecutiva de la tasa de interés en Estados Unidos, que la ubicó en un rango entre 3,5% y 3,75%. Aun así, advirtió que las tensiones geopolíticas continúan en niveles elevados.
Con este panorama, la decisión de mantener la tasa de interés refuerza una estrategia de prudencia. Los futuros movimientos dependerán de la evolución de la inflación, sus expectativas y el balance de riesgos internos y externos, dejando claro que, esta vez, el escenario anticipado por Petro no se cumplió.