Presto entró en liquidación judicial después de que la Superintendencia de Sociedades terminara el acuerdo de reorganización de Franquicias y Concesiones S.A.S., la empresa operadora de la cadena. Por ahora, los restaurantes seguirán atendiendo mientras avanza la búsqueda de un comprador.
La decisión pone a una de las marcas históricas de hamburguesas del país ante un punto crítico: el proceso busca liquidar la sociedad, pero la operación comercial no cerrará de inmediato. La continuidad de los locales dependerá de las decisiones de la liquidadora y de la posibilidad de concretar una venta que mantenga activa la empresa.
La liquidación judicial no equivale, por sí sola, al cierre inmediato de los puntos de venta de Presto.
Por qué Presto pasó de la reorganización a la liquidación
La Superintendencia había confirmado el acuerdo de reorganización de Franquicias y Concesiones en abril de 2026. Ese mecanismo buscaba que la compañía atendiera sus obligaciones financieras y conservara su actividad, luego de estructurar un pasivo cercano a los $31.000 millones.
Sin embargo, la compañía solicitó su liquidación judicial el 30 de septiembre. Según la información reportada sobre el expediente, la decisión estuvo relacionada con la caída del flujo de caja, retrasos en gastos de administración e incumplimientos de obligaciones posteriores al acuerdo.
El 13 de octubre, la Superintendencia decretó la terminación de la reorganización y abrió formalmente la liquidación judicial. La medida también contempla actuaciones sobre los bienes y derechos de la sociedad dentro del proceso de insolvencia.
El acuerdo que había sido avalado meses atrás recibió el respaldo del 81,39 % de los acreedores calificados y graduados, según la Superintendencia de Sociedades. La nueva decisión confirma que ese plan no logró sostener la operación.
Qué pasará con los restaurantes y los trabajadores
La liquidadora designada, Mónica Alexandra Macías Sánchez, comunicó que los restaurantes de Presto continuarán operando con normalidad hasta nueva orden. La prioridad declarada es mantener la unidad productiva mientras se explora la venta de la empresa.
En la práctica, esto significa que los clientes pueden seguir encontrando abiertos los puntos de venta, aunque la permanencia de la operación dependerá del desarrollo del proceso y de que aparezca un interesado en adquirir el negocio. La continuidad también resulta clave para proteger el valor de la marca, los empleos y las opciones de pago para los acreedores.
Información divulgada por Noticias RCN señala que la compañía dirigió ese mensaje a clientes, trabajadores, proveedores y franquiciados. Otros reportes coinciden en que la liquidadora busca una venta para evitar el cierre de los locales, como explicó El Espectador.
Una marca conocida, con una salida aún abierta
Presto inició su reorganización empresarial en 2023, en medio de dificultades para sostener sus operaciones. Ahora entra a una fase distinta: la liquidación judicial ordena el manejo de las obligaciones y activos de Franquicias y Concesiones, pero deja abierta la posibilidad de conservar los restaurantes si prospera una negociación para vender la compañía.
El dato central para consumidores y trabajadores es que la cadena no ha anunciado un cierre general de sus restaurantes. El desenlace dependerá de la gestión de la liquidadora y de si logra encontrar un comprador que mantenga viva la operación de Presto en Colombia.
