El pronunciamiento del presidente Gustavo Petro frente al paro armado del ELN marcó un giro político en la discusión pública. Más allá de la dimensión de seguridad, el mandatario planteó el debate como una disputa por el sentido del país y por la capacidad de la sociedad colombiana de no dejarse paralizar por el miedo.
En su mensaje, Petro afirmó que el paro armado del ELN no constituye una amenaza contra Estados Unidos ni contra Donald Trump, sino contra Colombia misma, en una protesta que el propio ELN ha justificado como respuesta al llamado “plan neocolonial” de Donald Trump, y contra cualquier proyecto de integración regional inspirado en la idea histórica de la Gran Colombia.
El llamado central del presidente fue claro: no permitir que el temor condicione la vida cotidiana ni las celebraciones de fin de año, incluso en medio de un contexto de tensión.
👇 Contexto:
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El paro armado del ELN como amenaza interna
Según Petro, interpretar el paro armado del ELN como un desafío externo distorsiona el problema de fondo. En su visión, las advertencias del grupo armado afectan directamente a la soberanía nacional y al derecho de los colombianos a vivir sin intimidaciones.
El mandatario sostuvo que este tipo de acciones no golpean a potencias extranjeras, sino al propio pueblo colombiano, al intentar condicionar su movilidad, sus actividades y su clima social como una forma de presión que busca imponer el miedo como herramienta política.
La ruptura con la tradición revolucionaria
Petro también cuestionó el lugar que ocupa hoy el ELN dentro de la historia política del país. Recordó figuras como Camilo Torres Restrepo y el concepto del “amor eficaz”, contrastándolo con la realidad actual del grupo armado.
A su juicio, el ELN no comprendió que el ascenso de la conciencia popular exigía un papel distinto, alejado de las economías ilegales y de cualquier vínculo con estructuras criminales internacionales.
Este señalamiento apunta a deslegitimar el discurso revolucionario del ELN y a asociar el paro armado del ELN con una deriva que, según el presidente, traiciona sus propias raíces ideológicas.
Gran Colombia, integración y paz regional
En su mensaje, Petro recuperó la idea del proyecto bolivariano de la Gran Colombia como una confederación moderna de naciones. Según explicó, esa integración solo puede construirse sobre la base de la paz, especialmente en la región del Caribe.
Para Petro, el paro armado del ELN aparece como un obstáculo directo para cualquier iniciativa de cooperación regional, al reforzar dinámicas de violencia y fragmentación, contraponiendo así un horizonte de integración política y social frente a un escenario dominado por la intimidación armada.
Un llamado a no tener miedo
Su mensaje estuvo dirigido de manera explícita a la ciudadanía. Petro solicitó a los colombianos salir a celebrar las fiestas de Navidad sin miedo y sin permitir que amenazas armadas condicionen su vida diaria.
El presidente aseguró que la orden impartida a la Fuerza Pública es defender al pueblo colombiano y enfrentar cualquier amenaza, interna o externa.