El presidente Gustavo Petro volvió a confrontar de forma directa al Banco de la República. Esta vez, el señalamiento no fue técnico ni indirecto: afirmó que la autoridad monetaria dejó de comportarse como banca central independiente y pasó a actuar como oposición política.
La declaración surge en medio del debate por la sostenibilidad de la deuda pública, el nivel de las tasas de interés y el rumbo de la política económica. Según el mandatario, la narrativa dominante en la prensa no refleja los datos completos ni el enfoque que, a su juicio, debe usarse para evaluar la deuda del país.
El pronunciamiento abre un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno y el Banco central, y plantea preguntas de fondo sobre independencia, responsabilidad fiscal y crecimiento económico.
El origen del choque entre Petro y el Banco de la República
De acuerdo con el presidente, el punto central del desacuerdo está en el manejo de las tasas de interés. Petro sostiene que, por primera vez en varios gobiernos, el Banco de la República decidió mantener la tasa de interés real por encima del crecimiento real de la economía.
En su visión, esta decisión no solo encarece el servicio de la deuda pública, sino que además frena el crecimiento económico. El mandatario afirma que esta política se justificó en una tesis equivocada sobre las causas de la inflación, la cual —según su balance— se redujo de manera sustancial durante su administración.
Para Petro, esta combinación de tasas altas y bajo crecimiento altera la ecuación básica de sostenibilidad fiscal, agravando un problema estructural que viene de gobiernos anteriores.
Deuda bruta, deuda neta y el foco del debate
Uno de los ejes del mensaje presidencial es la diferencia entre deuda pública bruta y deuda neta. Petro señala que la deuda bruta incluye recursos que deben dejarse como garantías de corto plazo al momento de endeudarse, pero que luego se recuperan.
Desde esta perspectiva, el indicador relevante para evaluar la sostenibilidad fiscal no sería la deuda bruta, sino la deuda neta integral del Gobierno. Según el presidente, esta última disminuye como porcentaje del PIB frente al año anterior y se mantiene dentro del marco fiscal de mediano plazo.
El mandatario acusa a la oposición y a la prensa de concentrarse únicamente en la deuda bruta, lo que —afirma— genera una percepción distorsionada sobre el estado real de las finanzas públicas.
El punto de quiebre: tasas, Congreso y riesgo país
El conflicto se profundiza cuando Petro vincula las decisiones del Banco de la República con el fracaso del proyecto de financiación del Gobierno en el Congreso. Ese proyecto buscaba reducir el déficit primario y hacer sostenible la deuda mediante mayores aportes de los sectores más ricos del país.
Tras la caída de la iniciativa legislativa y una nueva subida de tasas por parte del Banco, el presidente sostiene que se disparó el riesgo país, encareciendo el costo de refinanciar la deuda existente. A su juicio, esta secuencia de decisiones hace más difícil el tradicional proceso de renovación de deuda.
Es en este punto donde Petro lanza su acusación más fuerte: el Banco de la República, afirma, actuó no como banca central independiente, sino como un actor político que terminó alineándose con la oposición.
Emergencia económica y advertencia final
El presidente advierte que estas condiciones podrían justificar una emergencia en materia tributaria. El objetivo, según explicó, sería obtener nuevos recursos exclusivamente de los grandes patrimonios, a quienes identifica como los principales beneficiarios de políticas fiscales pasadas.
Petro también alerta sobre el rol de la Corte Constitucional. En su mensaje, plantea que si el decreto de emergencia llegara a ser tumbado, el riesgo país podría aumentar aún más, agravando la situación fiscal.
No se trata —insiste— de una amenaza política, sino de una consecuencia económica previsible.