Un aumento medido en el tiempo
Durante la última década, los cultivos de coca en Colombia registraron un incremento sostenido según distintos registros oficiales y análisis técnicos. Las cifras muestran una expansión significativa de las hectáreas sembradas, cuyo porcentaje de crecimiento varía según el periodo de referencia utilizado.
Un informe elaborado por el Consejo de Generales en Retiro del Ejército Nacional señala que el país pasó de cerca de 48.000 hectáreas de cultivos de coca en 2013 a aproximadamente 300.000 hectáreas en 2025. Con ese punto de partida, el crecimiento acumulado supera el 600 %.
El informe y su marco de medición
El análisis, consignado en el Documento de Análisis Estratégico No. 002 y liderado por el general (r) Jorge Segura, describe la evolución del narcotráfico como un sistema con alta capacidad de adaptación. El documento vincula la expansión de los cultivos de coca con cambios en la estrategia antidrogas aplicados desde mediados de la década pasada.
Según el informe, a partir de 2014 se redujeron operaciones ofensivas, se suspendió la aspersión aérea y se priorizó un enfoque negociador. En ese contexto, los cultivos ilícitos registraron un crecimiento progresivo durante los años siguientes.
Desde esta medición, el narcotráfico adquiere un peso estructural dentro del conflicto armado y criminal, con impacto directo sobre el control territorial y las economías ilegales.
Cifras oficiales desde años recientes
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, citó la información en X y afirmó que, con base en datos oficiales de la Policía Nacional, entre 2017 y la actualidad los cultivos de hoja de coca se habrían incrementado en alrededor de un 70 %.
En su publicación, el mandatario indicó que el mayor aumento se produjo en 2021, año en el que, pese a reportes de erradicación forzada de aproximadamente 130.000 hectáreas, los cultivos crecieron cerca de un 41 %.
Esta medición excluye los años previos a 2017 y se concentra en la evolución más reciente de los cultivos.
Zonas con mayor concentración
El informe identifica como áreas especialmente afectadas al Catatumbo, Nariño, Cauca, Putumayo y Chocó, así como zonas fronterizas con Venezuela y Brasil. En estos territorios confluyen grupos armados ilegales, disidencias y redes de crimen transnacional.
De acuerdo con el documento, el aumento de los cultivos de coca coincide con un fortalecimiento operativo y territorial de estas organizaciones, especialmente en corredores estratégicos para el narcotráfico.
Capacidad estatal y proyección
El análisis también señala una reducción relativa de capacidades del aparato de seguridad del Estado, asociada a restricciones presupuestales, desgaste operacional y presiones judiciales sobre mandos militares. Según el documento, este escenario incidió en el equilibrio frente a las estructuras criminales.
En el plano internacional, el informe advierte efectos en la cooperación en seguridad, vinculados al aumento de los cultivos ilícitos, con antecedentes como la descertificación de Colombia en 2025.
Para el periodo 2026–2030, el estudio plantea escenarios en los que la expansión de las economías ilegales podría consolidarse si no se introducen ajustes estructurales en la política antidrogas.
Con información de: Agencia Periodismo Investigativo y X Gustavo Petro